Quizá sientes que tu mente no para. Que vives con estrés constante. Que te cuesta estar presente y disfrutar de tu vida. Que reaccionas en lugar de elegir cómo responder. Y que has llegado a un punto en el que ya no quieres seguir viviendo así.
Si te reconoces en estas palabras, quiero que sepas algo importante:
No hay nada roto en ti.
Simplemente, nadie nos ha enseñado a relacionarnos con nuestra mente, nuestras emociones y nuestros pensamientos de una forma consciente.